Ana no duerme 2
Qué haces acá? Pensé que te habías ido.
Pensé que te habías dormido para siempre...
Lucho por hacerte dormir, pero noto que es en vano cualquier esfuerzo que haga.
Pensé que ya sabía cómo ponerte a dormir rápido cuando te estabas por despertar.
Volves a atormentarme.
Otra vez revisando fotos de mis huesos.
Otra vez deseando sentir cómo sobresalían mis costillas, mis caderas...
Otra vez te despertaste Ana.
Tengo que admitir, que siempre vas a estar acá. Lamentablemente un día llegaste y fue para quedarte.
Esta vez, sé que tengo más herramientas.
Sé que puedo acudir a mi equipo que me indica cómo callarte cuando me susurras al oído que me saltee comidas.
Pero qué insoportable este proceso, otra vez.
Tu mirada punsante cuando paso por un espejo y noto tu desprecio, tu decepción porque ya no se me notan los huesos.
Qué difícil.
Qué difícil vivir con vos.
Qué difícil vivir con vos en sociedad.
Porque los comentarios de la gente son dagas filosas que hieren profundo cuando internamente estoy luchando por callarte.
Me duele que estés despierta otra vez...
Ana no duerme, ni dormirá...
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