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Soy Mariana, parte 1

  Hola, mi nombre es Mariana, tengo 29 años y vivo sola en un departamento de 2 ambientes con mi gato que se llama Mónaco. Negro, divino, gordo y peludo. Tiene corbata blanca, es un tipo elegante. Como toda mina promedio de mi edad, tengo los ovarios llenos. Pero no, no llenos de vida. Llenos de odio, les juro que si me hacen una biopsia el óvulo cobra vida y destruye el laboratorio.   Además de estar llena de odio, también tengo un problema que se llama falta de paciencia y ansiedad, no sé si les pasa… Pero si voy caminando por la vereda de Av. Cabildo a los pedos, con cara de que me quedé sin yerba para el mate del desayuno y a una velocidad razonable como para derribar todo ser que mida menos de 1.50,   por qué demonios no me dejas pasar si ves que vengo a los palos como Colapinto en la F1?! Y es más! Los viejos a esa hora ya están re despiertos, claramente, así que me hacen jueguito para un lado y para el otro, y encima se me ríen, yo los esquivo y les s...

Fui esa.

Yo fui esa.  La que siempre estaba dispuesta. La que siempre te esperaba, con una sonrisa y brazos cálidos. La que no te cuestionaba nada. Fui esa...  La que se conformaba con verte los días de semana y soportaba el filo de la soledad los fines de semana. La que soportaba la cama helada cuando no estabas.  Fui esa, la que te daba paz. La que te esperaba para hacerte caricias y darte besos de amor.  Porque si, te di todo mi amor y ternura. Porque no mido, no sé dosificar.  Acepté mi lugar.  No me quedó opción. No pude elegir. De verdad, no pude. No me dejaste.  Porque con una semana bastó para querer tenerte cada día... Porque calmabas mis heridas. Porque hacías mis días más cálidos.  Nos despedimos y me dijiste "yo te escribo"... Aún espero un mensaje tuyo. Dónde estuviste esa noche?  Dónde estuviste cuando quise acabar con todo? Dónde estás ahora? Porque no te veo.  Porque no te leo. Porque no te escucho. No tuve el coraje aquella noche...

En mi caparazón

 Cuando el mundo me pesa, cuando los días se vuelven toneladas de plomo sobre mis hombros... Cuando los pensamientos corren a mil revoluciones por minuto por mi cabeza.  Cuando la vida me asfixia, es en ese momento dónde me acurruco y vuelvo a mi caparazón.  Me encierro. Me aíslo. Me quedo conmigo.  Me abrazo. Y me cuesta... Me cuesta abandonarlo.  Me cuesta confiar en que tal vez existe alguien con quién pueda bajar la guardia. Entonces me voy hacia adentro. Me vuelvo adicta a mi propia compañia. Me embriago de ella, hasta el punto en el que salir se vuelve imposible.  Así pasan las horas.  Los días.  Semanas... Me cuesta abandonar ese caparazón, esa burbuja de sobreprotección.  A veces me pesan los recuerdos.  Los lindos.  Los caóticos.  A veces me marean las miles de preguntas en mi cabeza.  Porque quiero entender el por qué de tantas cosas. Porque se vuelve insoportablemente necesario.  Y no, no me consuela pensar...

Ana no duerme 2

 Qué haces acá? Pensé que te habías ido. Pensé que te habías dormido para siempre... Lucho por hacerte dormir, pero noto que es en vano cualquier esfuerzo que haga. Pensé que ya sabía cómo ponerte a dormir rápido cuando te estabas por despertar. Volves a atormentarme. Otra vez revisando fotos de mis huesos. Otra vez deseando sentir cómo sobresalían mis costillas, mis caderas... Otra vez te despertaste Ana. Tengo que admitir, que siempre vas a estar acá. Lamentablemente un día llegaste y fue para quedarte. Esta vez, sé que tengo más herramientas. Sé que puedo acudir a mi equipo que me indica cómo callarte cuando me susurras al oído que me saltee comidas. Pero qué insoportable este proceso, otra vez. Tu mirada punsante cuando paso por un espejo y noto tu desprecio, tu decepción porque ya no se me notan los huesos. Qué difícil. Qué difícil vivir con vos. Qué difícil vivir con vos en sociedad. Porque los comentarios de la gente son dagas filosas que hieren profundo cuando ...

Secuelas

  Tantos años en las profundidades de la melancolía... Naufragando. A veces, inclusive direccionando hacia el punto de destino, resultaba fácil perder el rumbo y volver a hundirme. Había encontrado en la tristeza y el caos (tanto interno como externo) un lugar cómodo, conocido (a la perfección)... Inclusive, cuando pasaban cosas realmente buenas, creía que no faltaba mucho para que se derrumbara. Porque sólo conocía el derrumbe... El sonido ensordecedor del caos. Hoy me encuentro luchando con los demonios de las secuelas que dejó aquel derrumbe. Demonios que quieren tomar el timón... Más no. No podrán vencerme. Esta vez conozco sus trucos. No me permitiré caer en trampas mentales que me hagan tropezar en errores conocidos. Hoy agradezco mi paz interior. Confío en ella. Es mi trago de agua fresca en medio de la espera ardiente de que todo mi universo se enfile. Valoro todas y cada una de mis victorias, porque merezco escribir historias bonitas y ustedes, quienes me l...

Nefasta

 Te obsesionaste conmigo. Yo? Yo sólo existía.  Yo sólo respiraba.  Anhelabas el aire que inhalaba por mi nariz, anhelabas saber cómo se sentía la suavidad de ese aire recorriendo mi cuerpo y llenando mis pulmones.  Siempre estuviste ahí.  Acechando.  Espiando. Cuando ya no podías espiarme desde mis redes sociales, lo empezaste a usar a él para llegar a mi.  Yo no entendía.  No entendía por qué me llenabas de halagos, por qué me "amabas" tanto, si ni me conocías...  No lo entendía.  Pero intenté creerte. Intenté quererte.  Intenté confiar. Cuando lo desenmascaré a Narciso, en simultáneo y sin intención, esa misma ráfaga hizo volar tu máscara, y toda esa monstruosidad que escondías también quedó al desnudo. Me decías "hermana".  Me manipulabas tan finamente para que confiara en vos y te cuente todo de mi... Inclusive mis proyectos, que hoy te apropiaste de uno de ellos... Me atacaste en el momento más vulnerable de mi vida....

Waw! No me morí!

Mirame, sobreviví a tu falta de interés. Mirame, sobreviví a tu falta de querer. Mirame bien! Tu indecisión no me knockeo. Aquí estoy, llena de vida, después de creer que no iba a poder vivir sin tu "amor". Aquí estoy, riendo, luego de llorar mares por tu adiós. Waw no me morí! Pensaste que sin vos no iba a poder! Pero si yo ya podía antes de vos! Cosita... Quisiste quemarme. Quisiste desarmarme Intentaste humillarme. Difamarme. Pero mi amor, qué ridículo! Hoy ardo en llamas reconstruyendo mi castillo. Cuando sostenerte me cortaba la piel, pensaba que eso, dolía menos que dejarte ir, que si te soltaba, me iba a morir de desolación.  Que me iba a venir vieja sin un amor sincero. Pero solté. También lloré. Lloré por todos y cada uno de lo seres que idealicé. Ey! Aprendí, claro que si! Que tanto dolor no ha sido en vano. Mirame, acá estoy, bailandole a la vida otra rumbita más. Fiel a mi amor, el más puro, el que me doy. Waw che... no me morí!