Fui esa.
Yo fui esa. La que siempre estaba dispuesta. La que siempre te esperaba, con una sonrisa y brazos cálidos. La que no te cuestionaba nada. Fui esa... La que se conformaba con verte los días de semana y soportaba el filo de la soledad los fines de semana. La que soportaba la cama helada cuando no estabas. Fui esa, la que te daba paz. La que te esperaba para hacerte caricias y darte besos de amor. Porque si, te di todo mi amor y ternura. Porque no mido, no sé dosificar. Acepté mi lugar. No me quedó opción. No pude elegir. De verdad, no pude. No me dejaste. Porque con una semana bastó para querer tenerte cada día... Porque calmabas mis heridas. Porque hacías mis días más cálidos. Nos despedimos y me dijiste "yo te escribo"... Aún espero un mensaje tuyo. Dónde estuviste esa noche? Dónde estuviste cuando quise acabar con todo? Dónde estás ahora? Porque no te veo. Porque no te leo. Porque no te escucho. No tuve el coraje aquella noche...