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Mostrando las entradas de octubre, 2020

Fulanos.

Alguien con quien acostarme a mirar películas, o alguien con quién hacer una película. Alguien con quien deshacer la cama, pero que también se quede por la mañana a rehacerla. Alguien que pueda verme y no solo me mire. Alguien que sepa que existo de Lunes a Viernes. Y también los Domingos... Alguien con quien compartir un rato escuchando música, y también alguien con quien escuchar el silencio. Alguien que me escuche cuando ya esté aturdida de mi, y poder escucharle cuando esté aturdido de si. Alguien que me espere en casa, después de un día agitado, con quien poder abrir un vino y reír y sentir que estoy en casa. Alguien... Sólo alguien que valore lo que hay en mi.

Sola.

Cada día que pasa, más me acostumbro a esta soledad. A pesar de la costumbre, de que sea habitual estar sola, a veces se siente sofocante tanta soledad, inexplicable, angustiante... Otras no tanto, me basta con abrazarme a la noche y decirme a mi misma cuánto me amo. Es que sí, el amor por uno mismo es lo único que te salva del largo camino en soledad. Cada día que pasa, más me acostumbro a esta soledad, este libertinaje de no tener a nadie a quien preguntarle "cómo estuvo tu día". Aunque otras pocas veces, agradezco estar tan sola, y guardar mi energía. Pero esto último, es un placebo para no sentirme tan vacía. Ya no me mueve enrollarme en la cama de alguien por el simple y vanal deseo carnal. Después de todo, sigo estando sola, y eso, también fue un placebo de unas horas. Bueno, dicen que primero hay que aprender a andar solo para luego tomar la mano de alguien para que te acompañe a seguir caminando. Ya veremos.