Sola.

Cada día que pasa, más me acostumbro a esta soledad. A pesar de la costumbre, de que sea habitual estar sola, a veces se siente sofocante tanta soledad, inexplicable, angustiante... Otras no tanto, me basta con abrazarme a la noche y decirme a mi misma cuánto me amo. Es que sí, el amor por uno mismo es lo único que te salva del largo camino en soledad. Cada día que pasa, más me acostumbro a esta soledad, este libertinaje de no tener a nadie a quien preguntarle "cómo estuvo tu día". Aunque otras pocas veces, agradezco estar tan sola, y guardar mi energía. Pero esto último, es un placebo para no sentirme tan vacía. Ya no me mueve enrollarme en la cama de alguien por el simple y vanal deseo carnal. Después de todo, sigo estando sola, y eso, también fue un placebo de unas horas. Bueno, dicen que primero hay que aprender a andar solo para luego tomar la mano de alguien para que te acompañe a seguir caminando. Ya veremos.

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