Soy Mariana, parte 1
Hola, mi
nombre es Mariana, tengo 29 años y vivo sola en un departamento de 2 ambientes
con mi gato que se llama Mónaco.
Negro, divino,
gordo y peludo. Tiene corbata blanca, es un tipo elegante.
Como toda
mina promedio de mi edad, tengo los ovarios llenos.
Pero no, no
llenos de vida.
Llenos de
odio, les juro que si me hacen una biopsia el óvulo cobra vida y destruye el
laboratorio.
Además de estar llena de odio, también tengo
un problema que se llama falta de paciencia y ansiedad, no sé si les pasa…
Pero si voy
caminando por la vereda de Av. Cabildo a los pedos, con cara de que me quedé
sin yerba para el mate del desayuno y a una velocidad razonable como para
derribar todo ser que mida menos de 1.50,
por qué demonios no me dejas pasar si ves que vengo a los palos como
Colapinto en la F1?!
Y es más! Los
viejos a esa hora ya están re despiertos, claramente, así que me hacen jueguito
para un lado y para el otro, y encima se me ríen, yo los esquivo y les sonrío
intentando parecer una mina normal, pero en mente los estoy velando.
El caso es
que estoy re podrida.
La sociedad
me tiene podrida.
VIVIR EN
SOCIEDAD ME TIENE SOBERANAMENTE HARTA.
Me
despierto, y ya estoy pensando en la paja que me va a dar lavar la sartén con
la que me hago el puto huevo revuelto que como porque me da proteína y la
proteína es re importante vieron, no se vayan a olvidar de comer los no sé
cuántos kilos de poronga de proteína por día.
Paso por
una cafetería y parecería que no existe otro menú.
Están todas
las conchudas con la AVOCADO TOAST y el CARAMEL MACHIATTO.
LA CONCHA DE TU HERMANA, ME VAS A DECIR QUE
MERENDAS ESO PORQUE TE GUSTA ROXANA? NOOOOOOOOOOO, LO MERENDAS PORQUE LA VISTE
A LA INFLUENCER DE TURNO QUE MERIENDA ESO O PEOR HACE QUE MERIENDA ESO.
Porque que le saque la foto no quiere decir
que se lo morfe, y vos ahí como una pelotuda comiendo tu AVOCADO TOAST, tostada
con palta Roxana.
Dejame de romper las pelotas.
Te aseguro
que si mañana se pone de moda desayunar cianuro nos quedamos sin pelotudos en
la tierra.
Qué placer
que sería eso…
El caso es que voy en el subte, con el pelo
hecho un rodete (porque es lo mejor que pude hacer a las 7 de la mañana y sin
yerba para el mate) la cara radiante porque el skin care no es negociable, es
de las pocas cosas que disfruto de esta estúpida existencia humana.
Y bañarme.
Ah! También disfruto de ponerme bálsamo
en los labios, lo demás es una tortura espartana.
Bueno les
decía, que voy en el Subte D, parada (obvio) con los auriculares puestos,
(escuchando Dios sabe qué porque a esta altura me chupa tres hectáreas de verga
lo que suene con tal de no escuchar al vendedor ambulante o a la que pide guita
para la falopearse en el hotel familiar) hasta la estación Facultad de
Medicina, bajo me fumo la baranda a orto de posiblemente toda la población
porteña, subo, camino 5 cuadras y llego al laburo 8:55, un espectáculo de
puntualidad.
Saludo a
toda la oficina bien falsa (porque los odio a todos).
Me dirijo
hacia la cocina a prepararme un mate… No hay yerba.
No. Hay.
Yerba.
Entonces
voy con el de compras y le digo en tono sirena encantadora “Diegui, no hay
yerba
¿viste?”
El forro me
responde “Ah sí, me olvidé de pedir, si querés anda y comprá en el chino”
La reconcha
de tu madre, acabo de subir los 24 pisos del orto en ese ascensor que va a
velocidad auto fúnebre y encima ahora tengo que volver a abrigarme, bajar los
24 pisos y después volver a subirlos.
Le respondí
“Ah dale, oki” mientras en mi mente le acabo de mutilar una falange.
Me abrigo,
salgo al chino, compro la puta yerba, le pago al chino y vuelvo a la oficina.
A la yerba
me la encanuto en mi cajón, bajo llave. Porque ya los conozco a estos hijos de
remil puta “Ay Marian no me das un poquito de yerba, porfa?” NO LA PUTA QUE TE
PARIO, BAJA LOS 24 PISOS Y COMPRATE, LA CONCHA TUYA.
Así que
bueno, me armo mi matecito serenamente y comienzo a trabajar.
Abro los
mails, para ver los postulantes que llegaron para el puesto de Vendedor de
E-Commerce que tenemos abierto hace 3 meses.
El aviso es
muy sencillo, no entiendo cómo puede ser que nadie califique…
Sólo
pedimos que tengan experiencia de 5 años en ventas, de 20 a 25 años, cursando
los primeros años de Cs Económicas, Administración de empresas, o a fines, que
sepa utilizar herramientas de diseño como Photoshop, Canva, Ilustrator,
Planillas de Excel.
Que sepa
correr anuncios en Meta y Google Ads, y bueno por supuesto que sepa sobre
redacción de títulos y descripciones optimizadas (SEO).
Obviamente
que se tiene que encargar de Coordinar las ventas, armar los paquetes y hacer el
seguimiento de los envíos.
La carga
horarios son de Lunes a Viernes de 9 a 19hs y los Sábados medio día.
El sueldo
ronda los $600.000…
Pero bueno,
no queda nadie…
Es un laburito que lo puede hacer hasta mi sobrina de 11 años.
Hoy en día
nadie quiere laburar.
¿Les
comenté que estoy harta de la estupidez humana?
Recién me
llegó un mail del repartidor de un pedido que hice por el hot sale que me dice
que va a estar pasando hoy a dejar el pedido, entonces le pregunto
aproximadamente a qué hora pasa y me responde “a la tarde”…
Hernán son
las 16:39 de la tarde, PODRÍAS DARME UN RANGO HORARIO O QUÉ PASA NO TE LLEGA LA
SANGRE A LA CABEZA LA PUTA QUE TE RE PARIO?
Pero bueno,
me lo tomé con calma y le contesté “Ok” y seguí, total, ya estaba a punto de
terminar mi jornada laboral.
Ordeno mi
escritorio, saludo con voz de sirena encantadora a toda la oficina, mientras
los puteo por dentro, más al de compras porque siempre se olvida la yerba el
forro.
Cierro la puerta y bajo rápido porque si no
pierdo el subte.
Voy a los
santos pedos caminando las 5 cuadras hasta la boca de subte, bajo las escaleras
a toda velocidad y lo agarro justito, me subo, increíblemente agarro asiento y
voy tranquila hasta estación Olleros.
Me bajo
serena, ya no odio tanto la vida, mis ovarios como que empiezan a desprender
flores.
Entonces mientras camino en calma hacía casa,
me cruzo con la panadería que siempre está llena, casualmente hoy no hay gente,
así que entré.
Pido unas
medialunas para merendar, de manteca, obvio, no se discute.
Después, hago unos pasos más adelante y entro
al chino.
Compro
yerba (por segunda vez en el día, pero buah) jamón y queso, le pago a Tony,
asiático de confianza y me voy para casa.
Abro la
puerta y veo el living hermoso, iluminado cálidamente por el sol, lo veo a
Mónaco durmiendo libre de obligaciones en el sillón, siento el aroma a flores
blancas del difusor y todo parece estar nuevamente en armonía en mi burbuja.
Con
respecto al pedido del Hot Sale resulta que se lo dejaron a Ramona, la
encargada del edificio, y me lo dejo en la puerta. Divino todo.
Así que
procedo a preparar el matecito, las medialunas rellenas con jamón y queso y me
siento a apreciar el atardecer en la ventana.
Qué belleza
la puta madre.
Básicamente
eso suele ser un día habitual en mi vida, a veces hay variaciones…
Psicóloga, Psiquiatra, alguna que otra
actividad tipo pilates, donde cruzo palabra con alguna de las conchudas que
van, porque si, somos todas conchudas las que vamos a pilates…
Ustedes se
preguntarán pero Mariana ¿no tenés amigas o chongo?
No.
O sea, sí.
Pero les
explico.
Elijo no
relacionarme con personas físicamente porque me resulta una pérdida de tiempo
total y absoluta.
Mantengo mis amistades virtuales por Whatsapp o
Instagram y ya.
Nos
mandamos reels todos los días y ya con eso estamos.
Las
personas con las que quisiera tomar un café viven en Europa y las que están
cerca, sinceramente me dan paja, es como que no encuentro punto de conexión.
Entonces para juntarme en un café y pagar 5
lucas un latte, que encima te lo sirven tibio, prefiero quedarme en casa
mirando como Mónaco se lame la panza.
No me gusta
la gente, y menos la que se queja de su realidad y no hace nada por cambiarla,
sospecho que en realidad les encanta su miseria y los hace sentir importantes
tenerlas entonces si vos les llegas a dar una solución les cagas la existencia,
porque, ¿de qué van a hablar?
Y después
tema chongos… Cada vez creo menos en los tipos, qué querés que te diga.
A veces
caigo en la trampa de descargarme Tinder o Bumble, y estoy tiki-taka para un
lado y para el otro, hasta que me aburro, cierro la app, y por allá me sale la notificación
de que hice match con alguien… Voy, me fijo con qué frase puedo romper el
hielo, tampoco muy rebuscada porque no sabemos con qué tipo de masa cerebral
nos vamos a encontrar, y nada, chateamos un rato, pasamos a Whatsapp, hablamos
un par de días y ahí muere.
Porque no
tenemos tiempo.
Porque no
tenemos ganas.
Porque nos parece una pérdida de tiempo, energía y
guita.
Entonces
qué se yo, muere ahí.
Está todo
bastante perdido. Creo…
Por ahora
lo único seguro es que tengo cubierto el alquiler por 3 meses, el freezer lleno
de carne, la alacena medianamente abastecida y alimento para Mónaco.
El resto
que se yo, lo piloteo.
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