Medicina para el alma
No cuento con un registro exacto de cuándo comenzó. Lo único que sé es que escribir me salvó la vida muchas veces, y también, me la devolvió. Cuando chiquita, era muy expresiva, inquieta, alegre. Pero siempre eso era un problema, había una persona que siempre me callaba, me retaba si estaba mucho encima de las visitas (por ejemplo). Amaba cantar, actuar, bailar, pero según esa persona "yo no había nacido para eso"... De a poco, esa nena "chispita" se empezó a ir para adentro, cada vez más, y sólo salía a brillar en forma de texto. Cuando escribo, siento que nadie me puede venir a callar, nadie me toca, nadie me invade ni me juzga. Somos un teclado o una birome, un cuaderno y yo. Siempre escribí sobre cómo me sentía, le escribía cartas a las personas que quería para expresarles mi amor, porque de otra forma, no me salía (en realidad sí, pero me daba miedo) Hoy ya soy una mujer, no soy más esa nena chiquita que tiene miedo de expresarse, por eso me animo a publicar...