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Mostrando las entradas de octubre, 2022

Medicina para el alma

 No cuento con un registro exacto de cuándo comenzó. Lo único que sé es que escribir me salvó la vida muchas veces, y también, me la devolvió.  Cuando chiquita, era muy expresiva, inquieta, alegre. Pero siempre eso era un problema, había una persona que siempre me callaba, me retaba si estaba mucho encima de las visitas (por ejemplo). Amaba cantar, actuar, bailar, pero según esa persona "yo no había nacido para eso"... De a poco, esa nena "chispita" se empezó a ir para adentro, cada vez más, y sólo salía a brillar en forma de texto. Cuando escribo, siento que nadie me puede venir a callar, nadie me toca, nadie me invade ni me juzga. Somos un teclado o una birome, un cuaderno y yo.  Siempre escribí sobre cómo me sentía, le escribía cartas a las personas que quería para expresarles mi amor, porque de otra forma, no me salía (en realidad sí, pero me daba miedo) Hoy ya soy una mujer, no soy más esa nena chiquita que tiene miedo de expresarse, por eso me animo a publicar...

Cada pequeña muerte...

Las pequeñas muertes, son esos "tackleos" que nos pega la vida para que reaccionemos.  Nos sacude, nos saca de la cancha. Y ahí estamos... Sintiendo ese vacío en el pecho, sintiendo que se nos viene el mundo encima.  Cada pequeña muerte, viene a mostrarnos que brillamos, que somos más fuertes de lo que creemos. Cada pequeña muerte, es un apagón en nuestro Ser, anunciando la llegada de la valoración  del brillo interno, reflejando al exterior. Cuántas veces dijiste "No puedo más"?   Después fuiste y pudiste... "Es la última vez que me enamoro!"  (Ya sabemos cómo sigue la historia ¿no?) Y resurgimos... Como siempre digo, tocar fondo es necesario para hacer pie e impulsarnos a la superficie.  Venimos a esta vida con una misión más grande que cualquier excusa o limitación autoimpuesta.