Margarita
Te imaginas regar tu margarita todos los días, cuidarla del sol, de las plagas, de todo aquello que pueda destruirla, en medio de un desierto? Con un clima hostil, seco que te parte...
Así se siente cuando cuidas de vos en todos las áreas de tu vida pero vivís en un ambiente tóxico.
Con personas que no ven más allá de su propio beneficio.
Con personas que te enferman el cuerpo, la mente, el corazón...
A veces por más que duela, como digo últimamente, uno tiene que agarrar sus pedazos, pegarlos como pueda e irse.
Porque no se puede crecer en donde en lugar de apoyarte, cuidarte, ayudarte, te critican, te hacen creer que el problema sos vos y se complotan en tu contra.
Duele, duele mucho...
Disculpe usted lector si de repente este texto se vuelve un tanto personal, pero...
Las lágrimas bañan mi teclado mientras escribo estas líneas, me sangra el corazón a litros.
Porque lo único que tenía, o que creía que tenía, hoy me da la espalda.
Aquellas personas por las cuáles crecí de golpe, las que tanto protegí, hoy son parte del listado de personas que hirieron mi corazón.
En este momento siento que no puedo confiar en nadie, me siento como un perro callejero que desconfía hasta de quién quiere hacerle una caricia.
Fueron muchos golpes en poco tiempo.
Pero saben una cosa? Esta persona detrás del teclado, es un mujerón, un lujo.
Cada herida que llevo en mi me vuelve más fuerte, me impulsa a levantarme y salir adelante.
Yo siempre los voy amar, y no los juzgo, porque cada cuál construye con las herramientas que tiene.
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