Narciso y el diamante.

 Tuviste un diamante en tus manos, que al principio, su brillo te cautivó...

Pero luego, al ver que no podías ser ni un cuarto de ese diamante, que no podías brillar ni un poco por vos mismo, entonces comenzaste a destruirlo progresivamente. 

El diamante poco a poco comenzó a tener grietas, comenzó a perder su brillo...

Cuando sentías que la perdías (tras haberla violentado con tus manipulaciones, indiferencia, abusos emocionales, y todas las mierdas que hacías) y ella decidía alejarse con dolor en el pecho, pero con amor por ella, entonces ahí la bombardeabas de amor, le prometías que ibas a ser más demostrativo y miles de mentiras más, que ella te creía. 

Porque la confundías hasta hacerle creer que estaba con el ser más perfecto del mundo. 

Pero Narciso, vos y yo sabemos que nunca la amaste. 

Vos no sabés lo que es amar, no sabés lo que es la empatía, no entendes nada de eso. 

Sólo querías todo su poder, su brillo, su encanto, su inteligencia, querías todo lo que ella es. 

Nunca aceptabas salir con ella porque las pocas veces que salieron,  veías como se robaba inocentemente las miradas y eso a vos te sacaba el protagonismo.

Ay Narciso si supieras... 

Si supieras que para ella estás muerto.

Si la vieras ahora, recuperándose, volviendo a ser magníficamente ella.

Volviendo a ser diamante. 

Ni el alcohol en la cabeza que le derramaste.

Ni los sustos en la ruta haciéndole creer que te quedabas dormido.

Ni tus gritos.

Ni las lágrimas que le hacías derramar en fechas importantes. 

Ni la ansiedad que sufrió mientras estuvo con vos.

Ni tu frialdad y manipulación. 

Nada de eso la destruyó. 

Sí la golpeó, la tumbó, pero sabe levantarse.

Porque a diferencia tuya, ella sí se ama. 

Ella ya era feliz antes de conocerte.

Ella sí cree en ella.

Ella brilla.

Vos tenés un agujero negro en el corazón.

Así que seguí, seguí prendiendo lucecitas de colores "para alinearte los chackras"

Seguí pidiéndole a los astros. 

Seguí con tus rituales inmundos...

Nada te va a volver buena persona, porque vos, vos sos un monstruo que no merece vivir. 



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