Romperse

A estas alturas de mi vida podría decir que tengo un posgrado en sanar mi corazón y un máster en Resiliencia.

Obviamente, queda mucho por aprender porque aprendemos hasta el día que nos morimos.

Pero mierda... que necesario que es romperse en mil pedazos, hundirse en un pozo lleno de lagrimas, con ojos y cara hinchada.

Porque antes de rompernos, nos agrietamos, y decimos "todavía sirve" le ponemos una curita, seguimos y así sucesivamente.

Hasta que llega algo que te colapsa, las grietas explotan y quedas hecha polvo.
Sin ganas de nada, sin ganas de resurgir, sin energía.
Deseando que "ojalá te lleve el diablo" San Pedro, o quién sea que se encargue de pasarnos a "mejor vida".

Entonces ahí, hundida en tu cama, con el pijama y los pelos hechos nido de carancho, con la almohada toda mojada en tu peor estado, un día te despertas y decís "Vamo a resurgir".

Empezas a entender todo, te llenas de valor, y ves que nada es tan terrible cómo parece, que todo tiene solución.
Reconoces que necesitas ayuda (más) y salís a buscarla.

Porque entre humanos, nos damos la mano, entre humanos sabemos cómo ayudarnos para sacarnos del pozo.

Entonces... Qué necesario es romperse en mil pedazos negri.

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