Mi niña
Dónde tocaba, sangraba.
Dónde acariciaba, raspaba.
Mi niña de la mirada dolida, de los ojos temerosos.
Mi niña de las mil cicatrices.
Te dejé ir, te dejé morir.
Dejé de querer resucitarte, dejé de hacerte respiración boca a boca.
Te solté y dejé que vueles.
Sé que seguís ahí, en lo más profundo de mi corazón.
Sé que sonreís viendo en la mujer que me convertí y me estoy convirtiendo.
Me ves tomando las riendas de mi vida, siendo cada vez más consciente de lo valiosa que es.
Mi niña ya no sangras, ya no te duelen las caricias.
Hoy descansas, porque ves mi despertar.
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