Una loba disfrazada de Princesa

Después de la batalla, después del sufrimiento, después de la sangre derramada de aquellas cicatrices que fueron abiertas nuevamente... Después de todo ese torbellino La princesa se lamió sola sus heridas. Porque si, porque quien aparentaba ser distinto al resto de los mortales, se fue, contento de su trofeo, a conseguir uno nuevo para admirar. Ella en sus momentos de oscuridad olvida lo fuerte que es. Ella en sus momentos de soledad, sólo quiere a alguien que le acaricie el cabello y le diga "vos podes". Pero ninguna palabra de aliento será jamás tan fuerte como su "yo puedo".

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