Más dolor, más aprendizaje.
El celeste y rosa del cielo atardeciendo me duele en el pecho.
El cielo estrellado, ese cielo que tanto nos gustaba mirar mientras nos abrazábamos, hoy
me inunda el corazón de llanto.
Me duele cada molécula mi ser, de no saber si me extrañas, si me necesitas.
Respiro.
Sin embargo, aunque me sienta totalmente abandonada.
Aunque me quedé queriendo solita, sé que voy a poder mirar el atardecer nuevamente, que voy a poder admirar la belleza de un cielo estrellado
otra vez, sola o acompañada.
Te doy las gracias, porque gracias a vos, aprendí a abrir mi corazón, aprendí a decir lo que me pasa, tartamudeando, medio
lloriqueando, con el corazón galopando, pero aprendí.
Te doy las gracias por decirme lo que no quería escuchar, porque entiendo que no me querías lastimar. Aunque este final me duele mucho y aún me estoy levantando, entiendo que así debía ser, porque la vida es
así.
Para nada pedagógica al momento de enseñar.
Comentarios
Publicar un comentario