A mi niña interior.

Perdón por no saber protegerte, perdón por permitir que te lastimen. Te pido perdón por callar tantas veces, donde tendría que haber gritado para defenderte. Pero no podemos seguir así... Ay mi niña... inocente, alegre, soñadora, dulce, amorosa... Es momento que todas esas cualidades hermosas las empieces a compartir con el mundo. Porque con esa coraza que te armaste, que NOS armamos, ya perdimos y sufrimos demasiado. Es momento de perdonar todo y florecer. Porque la vida es una sola, para estar lamentando un pasado sin reparo. El pasado dolió, y cómo, pero cuánto nos enseñó para vivir un presente mejor. Así que mi niña sana, sana, que mañana será mejor.

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