Me veo.

Me vi sentada, esperando migajas.
Me vi triste, me vi angustiada.
Me vi esperando que dejes de quererme, para empezar a amarme.
Me vi aprenciandote mientras dormías, disfrutando de ese momento, en el cual no tenía que ocultar mi mirada de amor.
Me vi conteniendo las ganas de acariciarte mientras dormías, para no despertarte, para no molestarte.

Me vi amando muchísimo, sintiendo esa presión  en el pecho cada vez, que me acordaba de vos.
También me vi, preguntándome como hacía para fijarme en alguien más, porque (según vos) vos no me podías dar todo lo que yo merezco.

Proyectando a futuro, sola, pero vos aparecías de a ratos, como un amante de visita.

Me duele amarte así, me duele toda esta resignación. No puedo pedirte que te vayas, no puedo dejar de tenerte entre mis contactos. Me cuesta soltarte.

Hoy me veo con todo mi amor escurriendose entre mis dedos, resignado, sabiendo que no es correspondido.

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