Acompañame en este viaje...

Sola en tu casa, otro finde más, no tenías muchas ganas de salir de fiesta ni al bar, se te dió por ir a despejarte al río.

 Tenías la cabeza llena de mambos, te vestiste así nomás, te sacaste una foto (siempre haces esa gilada antes de salir, ni sé por qué) y te fuiste.

 Amas el río porque te da paz, es ahí dónde te sentís libre de hacer cualquier cosa.
 Llorar, reír, acostarte a mirar las estrellas, las nubes, la Luna.
La ciudad.
También amaste a la orilla del río.
Amaste fugaz e intensamente. 

En un auto rojo te dijeron "querés ser mí novia?" Desde entonces ir al río te trae muchos recuerdos...
 No deja de ser tú lugar favorito de todas maneras. Pero en cierto modo, el río te da nostalgia, te hace sentir un tsunami en el corazón. 

Llegaste, te sentaste en el pasto, te sacaste los zapatos para poder sentir la tierra entre tus dedos.
Te paraste, medio enloquecida y re podrida.
Encaraste al agua descalza, 
Te vas sacando el jean, el buzo,  te soltás
el pelo. 
Te empezas a sumergir de a poco.
Te sentís libre de verdad
Empezas a nadar...
Te dejas llevar por los latidos del agua. 
Luego de un largo rato te das cuenta que se empieza a hacer tarde y entonces pegas la vuelta. 

Te veo muy tranquila, pareciera no preocuparte que te estás quedando a oscuras.

 No dejas de sorprenderme.

 Será que en lo profundo de tú alma buscas escapar de algo?
 Por qué siento que tenés miedo de que te amen? De qué escapas? A dónde querés llegar? 

Yo te miraba desde la orilla, te grité pero ni miraste. 
Sólo espero tener noticias de vos, Maga.




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