Seguir chamuyando, en un bar.

Alejo:*Se ríe amistosamente* - "AH! no sos hueca!" *Carcajada*

YO: *Tomo un trago de mi dulce néctar para pasar el chiste fácil y malo, ya pasado de época* *Me río pa no iora* "Malisimo tu chiste negri, qué onda, contame, cuántos veranos tenés encima?"

Si sos canchero yo vale 4

Y el bar se puso copado, empezó a sonar rock nacional, bien Argento.

Alejo: *Sonríe* - "25, y vos linda?"
YO: - "Y, 21, pero no es una estación que me encante, la verdad!" *Me río*

En lo que iba de la charla lo había visto reírse más veces de las que se sonrió. Y eso me dejaba "tiempo fuera"en el ring este. Y saben qué? Que me impactó más (además de sus tatuajes, su barba lo "re pa darle" que estaba) que no sacó el celu en ningún momento. 

YO: - "Contame de vos, a qué te dedicas?"
Alejo: "Estudio una carrera pedorra, de esas que te dejan poca guita, pero sinceramente me chupa un huevo eso, después veré cómo la laburo. Y... actualmente laburo en uno de esos antros que te la pasas hablando por teléfono y chamuyando sin parar viste, pero es lo que me deja venir a este bar y pedirme otro fernetcito, viste che?"

Ay, puta madre, y ahora ya fue, canto quiero

YO: - "Apa che! pero somos dos giles entonces?!"

Y compartimos la risa, ese hermoso lenguaje que nos sale del alma. 

Alejo: - Y vos...
YO: - Yo también estudio una carrera "pedorra" pero, me apasiona y sé que puede ayudar a mucha gente, y eso me motiva a seguirla. Al igual que a vos me pasa que no sé si en un futuro me voy a volver "Ricky Fort"  no sé eso, porque no tengo la bola de cristal, entendes?"

Nos volvimos a reír, y esta vez me enamoré de sus mirada, porque la forma en la que nos miramos me hizo entender que estábamos en el mismo canal. 

Las horas pasaban, y nosotros seguíamos charlando, sin parar, la birra después se volvió agua y su fernet también. Pero el bar seguía abierto, y la música seguía pasando, como los temas de conversación esa noche. Ganas de irme con el no me faltaban, pero esa noche, simplemente nos despedimos en la puerta del bar y cada uno a su dpto. El tenía mi número de celular, y yo el de el. Los dos sabíamos lo que teníamos que hacer. 




                                                 ¿FIN?




En los comentarios me podés dejar cómo hubieses querido que termine esta historia! 



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